Por: Infusam
El 4 de julio, el Presidente Donald Trump promulgó la Gran y Hermosa Ley, norma que combina el endurecimiento migratorio, rebajas de impuestos a los más ricos, recortes a la salud pública y desregulación energética. El salubrista Ricardo Fábrega comenta los complejos efectos que tendrá para la salud de millones de estadounidenses, ya inmersos en una crisis sanitaria, la puesta en marcha de esta legislación.
-¿Qué opina de la Gran y Hermosa Ley de Trump que, se dice, dejará a millones de estadounidenses sin salud?
-La ley es mala, básicamente porque habrá recortes en presupuestos a nivel federal, para el Medicaid, que es su salud pública. Pondrá más dificultades para que las personas estén en Medicaid; disminuye el financiamiento en 1.2 billones de dólares, lo que se espera deje alrededor de 11 millones sin cobertura; se estima, además, -en el escenario más cauto-, que se produzcan 51.000 muertes más al año; también habrá más déficit para las zonas más vulnerables, en general zonas rurales.
Todos los expertos opinan que bajará la cobertura y aumentará la mortalidad y la desigualdad en salud; hay evidencia científica y epidemiológica bastante concreta. Las críticas son ampliamente compartidas por muchos otros países, en Corea del Sur -que no es precisamente muy progresista- creen que los gringos se volvieron locos, y para qué decir los europeos, la commonwealth inglesa, los australianos, los neozelandeses, están totalmente en contra de esta ley.
-¿Cuándo se verán sus primeros efectos?
-Los efectos más duros se producirán dos meses después de las elecciones intermedias (noviembre 2026), oportunidad en que los republicanos esperan renovar su mayoría. Los republicanos creen que nadie quedará fuera, pero todos los expertos dicen que habrá gente sin cobertura. Las cifras que he dado son de los más moderados, otros dicen que pueden ser 20 millones de personas sin cobertura.
-¿Cómo justifican los republicanos la aprobación de esta norma?
-Lo que buscan es que haya más responsabilidad individual, que la gente se asegure y se cuide y que no cargue al Estado cuando se enferme, lo que es una absoluta barbaridad porque la gente no se enferma porque quiere. Esperan más descentralización y eficiencia, pero no van al meollo del asunto el cual es que es que no hay atención primaria y sin ella no habrá más eficiencia: eso lo demostró hasta el Banco Mundial.
El gran problema de los gringos es que su sistema de salud es de los más caros e ineficientes del mundo y con menos resultados que Chile. Y la única manera de que dejen de serlo es que tenga una atención primaria fuerte y trabajo en red.
-Esto, obviamente, profundizará la crisis sanitaria en ese país…
-Estados Unidos ya está en una crisis sanitaria, ellos vienen bajando sus resultados en salud desde antes de la pandemia. Los gringos tienen menos expectativa de vida que los chilenos desde comienzos de la década pasada, y después no solo hemos seguimos avanzando, sino que ellos empezaron a retroceder.
El problema sanitario que tienen se agrava con la drogadicción que genera mucha mortalidad y que afecta la expectativa global del país, además, es muy caro el acceso a tratamientos de enfermedades para pacientes más graves; la diabetes allá mata mucha gente y la insulina es carísima, si no tienes un seguro de salud no la puedes financiar.
Esto es un manotazo de ahogado de una civilización en problemas que, en su afán de ser grande de nuevo, se va por el lado equivocado; una pena por el pueblo estadounidense.
Foto portada: Pixabay